domingo, febrero 17

Entrada apta para quienes van a cine en Colombia…

Yo creí sinceramente que nada podía superar el cortometraje con el que hace varios años fuimos torturados quienes asistíamos regularmente a las salas de cine en Colombia, esa historia de una familia que se veía sometida a comer todo tipo de comida blanda durante una semana, puré, avena, papilla, hasta que al papá se le quitaba la diarrea. Yo recuerdo haberlo visto, como mínimo, 20 veces, y esos años me acuerdo que me tocó empezar a llegar más tarde al cine para así no tener que padecerlo.

Durante el 2007 vi otro par que lo igualaban en mediocridad y calidad inexistente: Los niños del acordeón y los caballos de Providencia, impresentables desde todo punto, entre otras, por el sonido deplorable, los guiones mediocres y la falta de algún tipo de propuesta estética, conceptual, temática o experimental.

Pero ayer la situación alcanzó un punto intolerable, tanto que hasta resolví reírme para no tener que salir de la sala antes de que comenzara la película que había ido a ver: el Sombrero feliz o El gorro de la felicidad (pero para efectos es lo mismo), un corto animado bajo la dirección de la actriz Ana Mazhari que provocaba levantarse de la silla y comenzar una auténtica tomatina (La actriz, hoy directora, ha trabajado, entre otras producciones, en Se armó la gorda, Divorciada y Así es la vida. No sé si a los lectores esto les dé alguna idea).

No hay derecho, de verdad. Un poco más de respeto con los espectadores. La proyección dura 8 minutos que parecen 20. Y la historia va de un gordo que pierde su sombrero de la felicidad, que no se quitaba ni para bañarse. El gorro es encontrado por una niña triste que olvida su abatimiento una vez se chanta el sombrerito en la cabeza. El gordo llora y llora hasta que lo encuentra y… ta ra ta tan… al darse cuenta de que el gorro también hace feliz a la chica, decide regalárselo. Y los dos se abrazan y son felices para siempre.

El corto no sólo es patético por la animación sino por la narración en sí misma. No se puede justificar la utilización de TODOS los clishés en el hecho de estar pensada para niños. Además, es una propuesta estética impresentable, empezando por el gordo desagradable que sale en bata por las calles a buscar su gorro. La utilización de una paleta de colores brillantes y la publicidad soterrada dentro del corto (un aviso por fotograma) son igualmente deplorables. No se puede tomar al espectador por estúpido, aunque sea un niño, y menos para embutirle una moraleja de tercera.

Hace poco leía un artículo de Paola Villamarín, redactora de El Tiempo, en el que se mencionaba la insatisfacción de los espectadores ante la exhibición de este tipo de cortometrajes. Se sabe que la ley del cine en Colombia provee incentivos para las salas que proyectan cortos nacionales, pero no hay derecho de que se exhiba cualquier mediocridad simplemente porque son “familiares y positivos", en el caso de Cinecolombia o "documentales y culturales", en las salas Cinemark, según los explican sus propios directivos.

Tampoco es justo con un espectador que paga una boleta tan cara (en términos del bolsillo colombiano) someterlo a 35 minutos de publicidad y cortometrajes irritantes antes de que comience la película por la que ha pagado. Y, aunque no todo lo que se proyecta en esta franja es lamentable, sí la mayoría da una imagen deprimente de una industria cinematográfica que intenta abrirse camino.

Yo, entonces, he decidido volver a mi antigua política de llegar tarde al cine, porque no estoy dispuesta a volver a soportar más de media hora de basura.

Y a propósito de... ¿Han visto ya los cortos de la próxima película de Gustavo Nieto Roa? El filme (no estoy segura de que se pueda catalogar así, sin verla ya sé que es una telénovela más en 35 milímetros) se llama Entre sábanas y su protagonista es Marlon Moreno, a quien ya cuesta mucho no verle cara de nuevo rico. Si no ha tenido el privilegio de ver el corto de este largometraje, corra mañana al cine antes de que una banda de espectadores desesperados destruya todas las copias disponibles: ver ese trailer que parece montado en power point (incluido el fondo en papel corrugado en marca de agua, los videos con testimonios callejeros insertados en un recuadro que no ocupa toda la pantalla y el cabezote en fuente Arial) es una verdadera suerte para verificar hasta qué punto puede retroceder el llamado cine colombiano. No se lo pierda...

10 COMENTARIOS:

mercenario.biz dijo...

Hola, llegue aqui de casualidad buscando informacion sobre ese cortometraje, y si, definitivamente es muy "despedidor". Correccion: no es una niña la que encuentra el sombrero, es un niño, al cual lo muestran como a un estereotipado adolescente depresivo. En lo unico en lo que difiero es en lo que dices del arte de la pelicula, ya que pienso que es muy bien logrado tecnicamente, el collage, los recortes, los colorcitos, pero tal vez sea por mi profesion que pienso eso. Muy buen post :)

Andrés dijo...

Del trailer de Nieto Roa hay otra versión sin vox pop pero no menos impactante. Pero no perdás la fe en Marlon Moreno, esperá Perro come perro y sabrás de qué te hablo.

Otro corto clásico es uno de los 90's, de Raúl García, donde salía una cama en llamas en un desierto o cantera y lo protagonizaba el doctor Urrutia.

Saludos.

Álfil dijo...

Querida:
Estás tan por encima del bien y del mal, que das bastante grima...
Por cierto, me encanta cómo te cebas con el gordo...

FRANCO dijo...

A mí me hizo reír el de los caballos en San Andrés: parece un capítulo de Padres e hijos. Y en el de los niños del acordeón hay una gordita que canta muy chistoso. Yo -lo confieso-, no me los pierdo.

Camilo Jiménez dijo...

¡Ése, el de la cama en llamas en medio del desierto! ¡Inolvidable como la primera rasca con vomitada! ¿Y qué me le opinan a uno con el que nos secaron durante años, de Jorg Hiller, titulado "La taza de té de papá"? ¿Es el mismo de la dieta blanda? Es que ahora apenas los recuerdo en mis pesadillas más estremecedoras, se me confunden.

Los trálers son deliciosos, y me parece que son un género en sí mismo. No deberías perdértelos llegando tarde a cine. Hay profesionales muy entrenados en hacer ver un güeso como un carnoso filete. Y sí, el de la peli de Nieto Roa presagia otra de sus genialidades ochenteras. Yo esperaré 10 años para verla un domingo por Señal Colombia, si existe todavía.

JGR dijo...

Uyyy, Camilo, gracias. Así es que se llamaba ese corto de pesadilla, "La taza de té de papá". No había dormido desde el domingo tratando de acordarme del título. Claramente es el mismo de la dieta blanda.

Y con los trailers me pasa lo mismo que con las contraportadas de los libros: suelen arruinarme la historia o, lo que es peor, me maquillan a la perfección los güesos de los que hablas. Ejemplos en uno y otro caso: Firmin, el último taquillazo Seix Barral, o La vida interior de Martin Frost, cuyo corto es mejor que la película en sí misma.

Bueno, y el de la cama en llamas no he tenido el gusto de verlo, no, y le doy gracias a la vida por ello.

Andrés, está bien, esperaré Perro come perro. Pero será la última oportunidad que le dé a ese Moreno, de verdad.
Y Martín: no hay derecho que semejante barrabasada te haga reír… eso habla muy bien de tu sentido del humor, pero a mí lo que me produce es ira, por la mediocridad y la antiestética, tal como me pasa con Padres e Hijos.

Saludos para todos.

juanmosquera dijo...

...recuerdo aquella cama en llamas que no estaba en una canción de charly garcía si no en cada pantalla y desde allí nos perseguía. Y, a fuerza de verlos tanto, son los más largos cortos que país algno hay filmado...

FRANCO dijo...

No puedo dejar de comentar sobre la ratita Firmin (¿ves? también podemos estar de acuerdo, aunque parezca difícil): llegué al libro por comentarios elogiosos de reseñas que lo calificaban como "inteligente" y "brillante". Hombre, no sé: leí la novela de la tal ratita-come-libros y a mí se me hizo más bien sosa. Como le escribí a un amigo de Libélula (la bella librería de mi tierrita): ni siquiera la parte final, que es donde uno debería ponerse triste, llegó a conmoverme. Predecible y aburrida, para mi gusto. No sé dónde radica la gracia, pues ni el atractivo principal (que son los libros devorados por Firmin), se desarrolla a medida que pasan las páginas. Yo me quedé esperando pues pensé que Savage, con todo y su figura de viejito bonachón, me iba a hacer pasar un mejor rato. Pero ni fú ni fa.

Mónica dijo...

sobre los trailer como género que dice camilo, cuenta la leyenda que el primer filme de los hermanos coen lo financiaron precisamente presentando a los potenciales inversionistas un falso trailer de la película -mucho antes de haberla hecho-. Aunque en su caso creo que el largometraje resultó igual de bueno al trailer

Camilo Jiménez dijo...

Hoy al fin fui a ver No Country for Old Men y me tocó sufrir el corto del sombrero. Y debo decir que te quedaste cortica, Juliana. No hay derecho. Qué tamaño de cara tiene la señorita Mazhari al firmar esa cosa.

Habiendo tanto cortico bueno, como muchos de los que uno ve en las muestras de In Vitro.