miércoles, octubre 10

Ladrón de árboles. Autor: Pedro Sorela


Los cuentos que componen el pequeño volumen que poseo fueron editados hace casi 10 años, en 1998, y llevan en portada la imagen del maravilloso cuadro de Nicole Muchnick, La précipitation 1. Lo que no puedo saber con precisión es la época en la que estos relatos fueron escritos -la colección ya había sido editada en México en el año 93- además de que cada uno de los textos parece pertenecer a un tiempo diferente, tal vez por la composición de recuerdos propios o ajenos que el libro evoca.

Se llama Ladrón de árboles, la selección de relatos cortos escrita por Pedro Sorela y publicada por Colecciones del Bronce, 16 historias brumosas que se constituyen cada una como un paréntesis en la vida de los personajes que las protagonizan. Y digo esto por ser las dos razones por las que me parece que el libro tiene un valor especial. Me explico:

Si hay algo que como lectora valoro de manera específica en cualquier cuento corto es que éste logre una estructura de paréntesis, es decir, de pequeño fragmento explicativo con la capacidad de recrear una vida completa valiéndose sólo de unas pocas pinceladas. Y esto es lo que sucede en cada una de estas historias: recreadas en escenarios tan diversos como Tres de Marzo, Bruselas, Roma o Madrid, cada una es un retazo de biografía de sus protagonistas (sin caer en lo anecdótico, que es bastante), que permite conocer la razón de su soledad o su amargura, el porqué de su felicidad, su melancolía o su desdicha, casi siempre con la mirada de los años pasados, en clave de recuerdo. Esto que digo del paréntesis podría parecer una obviedad. Dirán los expertos que esta es la clave de cualquier escrito digno de llamarse cuento. Pero yo discrepo: hay relatos maravillosos como varios Short cuts de Raymond Carver que no necesariamente responden a esta característica y no por eso dejan de ser extraordinarios (Aunque ahora que lo pienso, estos cuentos me recuerdan a Carver). En fin, hay que leer Ladrón de árboles para entender por qué le adjudico esta característica.

Por otro lado, –y aquí lo que más me gusta de esta colección–, es su atmósfera brumosa, sus historias recubiertas con un manto de niebla que envuelve en misterio las tramas, pero no en un enigma de terror o de secreto, sino con un sigilo pausado, producto quizá del equívoco, del paso del tiempo o tal vez de la constante evocación de la nostalgia, la contemplación de lo vivido o la soledad. Y digo que son cuentos brumosos también porque con ella, con la bruma, se cubren los recuerdos, también estos cuentos, y porque en ella se envuelve el paisaje para luego revelarse ante el espectador –el lector– y maravillarlo con la sorpresa de ciudades posibles, otoños de amarillos moribundos y gaviotas que surcan el cielo transparente mientras alguien abstraído contempla el mar, con esa mirada interior de quien recuerda o imagina.

Todo eso es Ladrón de árboles, y más, una colección de cuentos en los que se escucha la voz gruesa, grave e inquietante de un autor al que ya empiezo a reconocer por sus silencios edificados en las palabras de la contemplación del recuerdo o del paisaje, por sus tramas que cobran vida en múltiples escenarios alrededor del mundo y también por historias de cuyo desenlace no depende necesariamente su final.

Las joyas: secuestrador(a) que se extravió, Ladra di cani, Travesía de junio, Yo soy el destino (ahí nace la protagonista de una última novela del autor que fue la que me llevó hasta él), Para tranquilizar a los imbéciles y, por supuesto, Ladrón de árboles.

4 COMENTARIOS:

FRANCO dijo...

Qué pena con don Sorela pero yo no sé, yo no sé, yo no sé... no me convence para meterme del todo en sus libros. Sigo con mis dudas. ¿O serán prejuicios?

manolo dijo...

Una vez más, sin entender la postura como solidaria, coincido con las sutiles apreciaciones de Martín.

Camilo Jiménez dijo...

No he leído a Sorela pero me ha inquietado. Esta reseña me gustó mucho... crecen mis ganas de leer a este autor, nacido por accidente en Bogotá.
Seguiré pasando por aquí con gusto.

JGR dijo...

Camilo,
He de decir que me alegra que le haya gustado la reseña, no por la reseña en sí, sino porque de lo que se trata es de inquietar a alguien con un autor y me alegra haberlo conseguido con usted con respecto a Sorela.
Más que inquietante, Sorela es un autor que a mi me tiene fascinada, llevo 3 libros suyos en fila (Ya verás, Ladrón de árboles y Trampas para estrellas) y siento que es una pena que no se conozca mucho más en Colombia ni en otros lugares. Tiene una mirada poética extraordinaria, además de una manera de mirar bastante peculiar. Le recomiendo mucho Ya verás, que está en Alfaguara.
Lo espero de vuelta por acá... Yo confieso que ya pasaba por su blog a menudo, pero sin comentar… a veces lo de lector invisible me parece interesante.
Saludos!

Juliana