El orfanato (J.A Bayona)
Nota: esta entrada la escribí el 16 de octubre de 2007, luego de ver esta película en su semana de estreno en Madrid. Aquí de nuevo para los espectadores que ahora la ven a este lado del Atlántico...
Mi problema con El orfanato es que se parece en exceso a Los otros (Alejandro Amenábar, 2001). Belén Rueda hace un papel tan parecido al de Nicole Kidman que uno por momentos no sabe si está viendo a la rubia australiana o la pálida madrileña; el caserón es tan viejo y lúgubre como el que recreara Amenábar en 2001, e idéntico a otros muchos que ya nos han mostrado cientos de veces el cine de terror (se me viene en este momento a la cabeza La maldición, 2003). Además, el filme tiene como protagonista a un niño tierno cari-bonito pero a su vez enfermo, como los de The others, en una trama que recurre ¡también! a una anciana de ojos vidriosos que espantan a través de cristales como culos de botella y que le coge la mano a la protagonista cuando ésta se acerca sobre su cadáver, todo esto mientras la frontera escurridiza entre los vivos y los muertos espanta al espectador por mero defecto.
Así, la fórmula de El orfanato me parece demasiado sencilla, tan simple que da mucho miedo por la clásica y efectiva combinación de cielos turbios, los juegos de luces y sombras, la típica mansión fantasmagórica en un paraje desolado y los estruendos sonoros efectistas que, al final, se tornan inocuos por lo predecibles. Esto lo que significa, en resumidas cuentas, es que la producción plástica y atmosférica es impecable (Guillermo del Toro sigue demostrando ser deslumbrante en este sentido) pero la historia deja la sensación de haber sido contada ya demasiadas veces.
A eso del minuto 75, la película alcanza su clímax. La protagonista, una madre de 37 años (pero que parece de 50), trastornada por la desaparición de su hijo seis meses atrás en la casa que fuera su orfanato cuando niña, es guiada por los espíritus de sus antiguos compañeros de hospicio (muertos cuando ella todavía era pequeña) hasta el posible paradero del pequeño dentro de la casona. La secuencia dura aproximadamente 10 minutos ambientados con un claroscuro tenebroso y el crujir de la madera de una escalera secreta, en los que nada sorprende aparte de la excelente actuación de la protagonista, a pesar de las similitudes, y la sensación de haber esperado demasiado para un desarrollo tan evidente como inofensivo.
Dos cosas adicionales criticaría de este filme que representará al cine español en la carrera por el Óscar 2008 de la Academia: el tratamiento de la deformidad, la enfermedad, la invalidez, como clichés de terror y un personaje forzado que se llama Tomás y que, o bien yo no logré entender, o no queda demasiado claro el porqué de su ataque inicial contra la protagonista, si al final lo que parece es que éste en realidad no existe y es el propio hijo de Rueda el que lleva su ropa. (Esto que digo no queda demasiado claro para quién no ha visto la cinta, lo pongo solamente para que quién la haya visto pueda responderme).
Rescataría finalmente, eso sí, la utilización de las muñecas antiguas como elemento macabro y perturbador -es fácil, lo sé, pero es que yo en lo personal les tengo demasiada manía (tanta que en mi niñez jugaba con osos de peluche)- y el empleo de un artificio en el guión con el que al final consigue resolverse la película, siendo éste el conocido juego del tesoro escondido (empleado tantas veces por los enamorados), y que consiste en seguir una pista para encontrar el secreto y poder pedir un deseo. ¿Cuál será el que demanda una madre que ha perdido a su hijo tras develar todas las pistas que le han dejado (¡los fantasmas!) para encontrarlo? No me diga que no se lo imagina...












4 COMENTARIOS:
Pues ni modo: si la película atraviesa el océano y llega a este lado del charco, tocará dejarla como el nombre: huérfana. Ya como que no me dan ganas de pagarle la boleta...
Muy interesante tu blog.
y gracias por la crítica presentada.
espero que visites mi página
www.andresmartinez.wordpress.com
He visto en tu blog que también nombras a Auster. Y como si de una historia de azar, de las que tanto gustan a este autor, se tratara, resulta que al saber que anduvimos por el festival Hay al mismo tiempo decido visitar tu blog y me encuentro con la reseña de la película que justo vi ayer por la noche.
Estoy de acuerdo con tus impresiones, pero admito que me gustó la historia y que me llevé un par de buenos sustos.
Lo que planteas sobre el niño Tomás también me dejó confuso y lo único que se me ocurre es que era en realidad el hijo de la protagonista. De hecho, cuando ella lo encuentra, lleva las ropas de Tomás. Y la capucha, jaja.
Bueno, un placer pasar por aquí y encontrar tantas cosas interesantes. Y muy buenas fotografías.
Un saludo.
...pues a mi me gustó, claro que viene de la misma veta que mencionas, es innegable, pero prefiero esto al cine que no es de Terror sino de asco con el festival de desmembramientos, al menos aquí el suspenso "a la antigua" me gusta el salto de la silla y las palomitas de maiz cayendo al piso. De acuerdo e todo y aún así, disfruté. Y también disfruté pasar por aquí...
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